Cine español underground y experimental

Si atendiéramos al presupuesto que se destina al cine en los principales países productores del séptimo arte, tanto los países de nuestro entorno como aquellos que poseen los grandes estudios mundiales, probablemente nos veríamos obligados a situar al cine español como un cine underground en su definición más atroz: sin apenas ayudas directas, con obstáculos directos como la subida del IVA e indirectos como el escaso interés de las cadenas públicas y privadas por sus propias producciones o la también escasa promoción que se hace tanto dentro de nuestras fronteras como en el extranjero.

No obstante, podemos seguir hablando de películas y tendencias que, o por su indudable calidad, o por el éxito de público, o por la fama, o por su costosa producción -más allá de dónde vengan los fondos- han sido mejor acogidas por el público, se han mantenido más tiempo en las salas y las televisiones y han sobrevivido a los diversos cambios de formato de las últimas décadas. Internet, el último paso en esta escalada tecnológica, ha supuesto para muchos de nosotros, espectadores, una revolución en el sentido de una ampliación de las posibilidades: de repente podemos ver cortos, mediometrajes y largos que no se habían llegado a proyectar más que una o dos veces; burlamos la censura impuesta durante décadas sobre ciertos materiales; somos capaces, con un pequeño esfuerzo, de cuestionar los cánones de “mejores películas” y sustituirlos por nuestros propios cánones -con todo lo bueno y lo malo de esta variedad de propuestas.

Desde Kinosein intentamos tratar las películas que vemos en igualdad de condiciones unas respecto de otras y así intentamos que se refleje en nuestra alocada sección de crítica. Por otra parte, nos apetece participar en el debate público acerca de todo eso que estaba “bajo tierra” (underground) y estamos sacando a la luz. Por eso se nos ha ocurrido una lista (incompleta, como todas las listas) de títulos que consideramos injustamente olvidados o de los que simplemente deberíamos hablar más o hablar sin más.

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Leo es pardo (Iván Zulueta) fue presentada en 1976 en el Festival de Cine de Berlín.

¡Os invitamos a buscar debajo de las piedras para conseguir estos títulos, o mejor, devorarlos y digerirlos en cuanto podáis -si podéis! ¡Hay para todos los gustos!

 

1- Sé villana. La Sevilla del diablo (María Cañas, 2013) -Documental

Un documento imprescindible de crítica social que destapa las inmundicias bajo el folclore más casposo. Para espectadores exigentes con las bárbaras costumbres de su -nuestro- pueblo y amantes de la videocreación.

2- Blanco o negro (Andrés Sáenz de Heredia, 1990) -Cortometraje

¿Qué haríais si todo dependiera de un solo examen? ¿Habéis tenido esa sensación? Tanto si la pregunta es afirmativa como negativa, la angustia del protagonista de este cortometraje ganador de un Goya ex-aequo en 1990 os sobrecogerá.

3- El arreglo (José Antonio Zorrilla, 1983)

El género de cine negro tenía que estar presente de una u otra manera. La trama recuerda a las novelas de Hammett y Chandler: un inspector se reincorpora al servicio para investigar el asesinato de un amigo mientras su fortaleza mental se derrumba al tiempo que sigue pistas que no sabe si le alejan o acercan a la solución.

4- Leo es pardo (Iván Zulueta, 1976) -Cortometraje

Iván Zulueta pasa por ser el “maldito” por excelencia de nuestro cine. Filmado en Super 8, su cortometraje Leo es pardo, quizá su mejor creación tras Arrebato, es una historia de fantasmas, de desdoblamiento de la personalidad, de transformación e introspección, sin diálogos y con música de tambores africanos.

5- El asesino de muñecas (Miguel Madrid, 1975)

El asesino de muñecas es un extraño cóctel de Hitchcock, Buñuel y Richard Lester que hará que nunca vuelvas a ver el Parc Güell de la misma manera.

6- La cabina (Antonio Mercero, 1972) -Mediometraje

Para muchos de nosotros López Vázquez se redimió del cine verde de los sesenta y setenta con este mediometraje de Antonio Mercero que puede tomarse como metáfora política de la soledad, la monstruosidad del anonimato, o simplemente como una muy buena película de ciencia-ficción realista.

7- Viva la muerte (Fernando Arrabal, 1971)

De la mano de Arrabal acompañamos a Fando, un niño en la inmediata Posguerra, a través de escenarios oníricos que nos recuerdan la derrota y la desolación en esa España de “cerrado y sacristía”, pero también la adolescencia y los sueños.

8- Canciones para después de una guerra (Basilio Martín Patino, 1971)

Martín Patino rescata imágenes de archivo que recorren la dictadura y nos hablan de la memoria cultural y los mecanismos de transmisión de la ideología y de represión. Entre su banda sonora encontramos el Cara al sol, a Celia Gámez, Imperio Argentina, Antonio Machín… Cada canción nos habla de su época, de sus miedos y sus ilusiones.

9- Ere erera baleibu icik subua aruaren (José Antonio Sistiaga, 1970) -Cine experimental

Dentro del cine experimental podemos incluir este largo en 35 mm. del pintor donostiarra. La pintura colocada directamente sobre la película nos sugiere una animación constante e inquietante.

10- Tríptico Elemental de España (José Val del Omar, 1955-1961)

Val del Omar se calificaba como “mecamístico” y viendo su filmografía se puede comprender esta paradoja. Con recursos propios del cine de vanguardia, retrata poéticamente símbolos religiosos y paisajes castellanos bajo una luz siempre cambiante que nos invita a resignificar la realidad.

(Lista ordenada en orden descendente cronológicamente)

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